En memoria de Emilio Hervás, fundador de HISPACOLD (1929-2016)

17/02/2016

En memoria de Emilio Hervás, fundador de HISPACOLD (1929-2016)

Carta de despedida de Andrés García, su amigo y co-fundador de la compañía.

Hace unos días que nos dejó Emilio. Nació hace 86 años en un pequeño pueblo de la provincia de Huesca, Lascuarre. Quedó huérfano de padre a muy corta edad y muy joven se fue a vivir a Barcelona, donde empezó a trabajar de aprendiz de mecánico de coches y, estudiando en horas nocturnas, obtuvo el título de maestría industrial.

En el año 1961 llegamos juntos a Sevilla, él desde Madrid, donde estaba destinado, y yo desde Barcelona, para hacernos cargo de la dirección de Casal, empresa de transporte de viajeros, que se amplió, poco tiempo después, con otras de reparación de vehículos, tiendas de recambios, estación de servicio, etc. Disfrutamos muchísimo trabajando juntos y a nivel personal, con nuestros hijos, formamos prácticamente una sola familia. Todavía hoy mis hijos le llaman “tío Emilio”.

Al principio de los años 70, la aplicación del aire acondicionado en los vehículos para viajeros se limitaba a su instalación en autocares de turismo. No existía en nuestro país ningún fabricante de equipos de A/A, y las necesidades, muy limitadas entonces, tenían que cubrirse con productos extranjeros.

Emilio, con sus conocimientos de maestro industrial, su experiencia personal y con una fe en sí mismo y una visión de futuro enormes, intuyó lo que años después iba a ser una necesidad en el transporte de viajeros. Con el apoyo de un pequeño grupo de personas, a los que supo motivar y hacerles partícipes de su creatividad, desarrolló un modelo de equipo de aire acondicionado para autocares y autobuses, con prestaciones superiores a los modelos extranjeros conocidos hasta entonces. Inicialmente estos equipos de A/A se instalaban en vehículos ya carrozados para pasar, poco tiempo después, a incorporarse en el propio autocar en el momento de su fabricación.

Lo que hasta entonces era considerado como un lujo y confort sólo para el turismo, Emilio supo convencer, en gestión directa y personal, a la totalidad de los transportistas españoles para que lo incorporaran en todos los servicios regulares de transporte de viajeros y, muy especialmente, en los autobuses de transporte urbano. Contactó, además, con los fabricantes de vehículos y con los carroceros, diseñando y fabricando los kits de montaje para adaptarlos a cada modelo. España fue el primer país de Europa (por no decir del mundo) en el que se aplicó el A/A en los servicios urbanos, y todo ello gracias a su tesón, que aplicaba como buen aragonés.

Lo que Emilio inició a principio de los años 70, en las instalaciones rudimentarias de un taller de reparaciones de vehículos, se amplió y desarrolló posteriormente, en unas modernas instalaciones en el Polígono Industrial El Pino, de Sevilla, con nuevos productos de fabricación y diseños propios, como compresores, motores de turbinas para el movimiento del aire, cuadros electrónicos de mando, y un largo etcétera, que han permitido que la marca HISPACOLD sea reconocida y valorada en todo el mundo, gozando de un enorme prestigio.

Trabajamos y disfrutamos conjuntamente durante más de 40 años, superando los problemas que surgieron a lo largo de nuestra vida profesional (que no fueron pocos), lo que se consiguió gracias al esfuerzo, tesón, dedicación y voluntad de superación, contando con el apoyo de un grupo de personas, hombres y mujeres, que se sumaron al esfuerzo común. La marca HISPACOLD es conocida mundialmente y sus productos (en autocares de turismo, servicios regulares, transporte urbano, etc.) gozan de un alto prestigio internacional.

Todo se inició gracias a la valía personal de Emilio, un aragonés asentado en Sevilla desde el año 1.961, que dedicó todo su esfuerzo, en una superación constante, en crear, diseñar y desarrollar un modelo de A/A que compite, con indudable éxito, con las mejores marcas mundiales.

La época de nuestras respectivas jubilaciones nos distanció un tanto. Yo me dediqué a jugar al golf y a entretenerme con ese invento del diablo que es Internet. Por su parte, Emilio, que pasaba largas temporadas en su pueblo, al que volvía siempre todos los veranos, se dedicó a pasear por Sevilla, disfrutar de su mujer, hijos y nietos y visitar, de cuando en cuando, a su HISPACOLD; la última vez, ya mermadas sus fuerzas, el pasado mes de diciembre.

Sus cenizas descansarán, para siempre en el pequeño cementerio de su pueblo, del que salió un día, ligero de equipaje, y al que regresa, ligero también, quedando para el recuerdo el reconocimiento unánime del mundo del transporte por la labor desarrollada a lo largo de su dilatada y fructífera vida profesional.

Descansa en paz, Emilio.


Andrés García

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